Por David Bustamante

Subirse al ring significa también hacer uso de una vitrina, esta puede ser pequeña, mediana o grande, pero siempre conlleva una responsabilidad. En momentos en que, muchas veces, el compromiso que conlleva tener un micrófono se esconde bajo un mal entendimiento de la libertad de expresión, es necesario puntualizar algunas cosas respecto a esto.

El mundo cambió, en general, muchos aspectos públicos han tenido que adaptarse a esto, desde el humor hasta la sociedad misma. El wrestling no es ajeno, ¿Recuerdan como eran los personajes homosexuales hace no poco tiempo? excesivamente amanerados y con poca seriedad, hoy en cambio un personaje gay puede luchar e incluso ser campeón, tanto en WWE como en Chile, y no está relegado a segmentos de humor. Detengámonos un momento en esto, quizás Crashilda o Alessandro no lo dimensionan en plenitud, quizás si, pero imaginen cuan importante puede ser para un niño/joven/adolescente que ve lucha, que comienza a darse cuenta de su orientación sexual, ver a estos luchadores enfrentarse de igual a igual, ser campeones, ser respetados, etc. El tema no es menor, a esto me refiero con responsabilidad social, esta vitrina puede entregar muchos elementos positivos a quienes observan.

Voy a dar un ejemplo cercano, sigo la lucha en gran medida con mi hijo, en menos medida con mi hija un poco menor, básicamente por edad. En días en que los padres tenemos la responsabilidad de entregar las mismas armas a nuestros hijos, sean hombres o mujeres, en días en que el desafío es dejar de perpetuar roles de género preimpuestos, Zatara fue una gran ayuda. Mi hija tiene 4 años y la adora, quiere ser luchadora y como ella cuando grande, una imagen vale más que mil palabras y verla luchar de tú a tú con cualquiera, a su corta edad, ya dejó una huella. Tengo un lugar especial en esto para Kristy, su personaje es muy sexual, quizás no tan recomendado para menores, pero también se de fanáticas a las que la seguridad que la luchadora proyecta les ha servido en su vida misma, porque si, en pleno siglo XXI la libertad sexual de las mujeres sigue siendo tema, un personaje cómico pero que haga contracultura también puede ser un aporte social.

Le di muchas vueltas a esta columna, no sabía si incluir esto o no, decidí que si iba a tocar un tema tan complicado como este debía hacerlo sin aprensiones, debiendo puntualizar también ejemplos negativos. Hace unos eventos atrás Revolución Lucha Libre creo posters personalizados de sus luchadores para el evento Intocables, en general muy buenos diseños, pero uno de ellos me llamó negativamente la atención; Razo, de gimmick militar, personificado como Pinochet, con la leyenda “Para ser intocable, hay que tenerlos a todos identificados”, siento ofensivo hacer una apología o referencia a un dictador. Esto no se trata de color político o de que cantemos la Internacional antes de cada show, tu puedes tener tendencia política que te parezca, votar por quien tu quieras, esta dentro de tus derechos democráticos; pero defender la opresión es distinto, no opera la libertad de expresión si la usas para defender delitos, tortura o cosas peores, imaginen si algún seguidor de RLL fuera hijo de un detenido desaparecido.

Esto no es personal contra Razo, ni tengo cuentas con RLL, por el contrario; varios de los personajes que representan positivamente esta columna son o fueron parte de RLL, pero creo que este hecho puntual fue un error. Considerando que la lucha libre es una vitrina que crece día a día, siento en demasía importante ser conscientes que también conlleva una responsabilidad social.

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