A ella le dicen Crashilda Corvis

Por David Bustamante

Crashilda se retiró, su última lucha fue el sábado pasado ante Anarko en un combate simplemente notable, lleno de significado y que ha sido por lejos la mejor muestra de su trabajo. Nos tomamos esta partida de Crashilda para homenajearla, y de paso, reconocer a aquellos cuyo trabajo en el ring, ya sea de personaje o luchando, expresan cosas.

Primero, ignoro los detalles de este retiro, algunos creen que es un retiro solo de la enmascarada, pero la persona detrás seguirá luchando con otro personaje. Si esto es efectivo el sentido de esta columna no cambia, despedir a Crashilda Corvis. ¿Qué hace tan especial a la enmascarada? Una luchadora trans en momentos en que la lucha por el respeto y dignidad de todas las condiciones sexuales está en su punto más alto, ese es el punto central, no estamos hablando de la copia de un luchador de WWE o de las indies, tampoco un personaje genérico o la versión chilena de un personaje de serie estadounidense de los 80′. Crashilda decidió, como se dice en buen chileno, meterse en las patas de los caballos, una decisión que siempre es valorable.

Alguna vez escribió Victor Jara “Canto que ha sido valiente siempre será canción nueva”, podemos cambiar las circunstancias, pero esto aplica a muchas actividades; Crashilda fue valiente, inmensamente valiente, eso la hizo entrañable, querible, sin duda el público se identificó con ella. Muchos no entienden esto, pero personajes que luchan, que intentan ir contra lo establecido, siempre serán identificables, aunque sea una particularidad que no te afecte. El no ser trans no te impide identificarte con Crashilda, asi como no necesitas ser moreno, o sufrir racismo, para apoyar a Kofi Kingston. La enmascarada necesito solo de un año para romper moldes y dejar una huella.

Aclaremos, no es necesario que todos los luchadores tengan personajes activistas, si así fuera terminaría siendo una fomedad, cuando hablo de personajes genéricos me refiero a un personaje que no tiene sustancia, que es un molde, un disfraz sin nada detrás. Cualquier personaje se puede encaminar, recordemos, nuevamente usando a Kofi con New Day, que comenzaron siendo una especia de coro protestante sin sentido alguno. Puedes ser una diva, un personaje con cardio, un boy scout etc. Si tu personaje tiene contenido no lo definirá su vestimenta, si no la capacidad de expresar.

Por eso lo de Crashilda es valorable, más allá del carácter activista de su cometido, otra persona pudo hacer lo mismo y no marcar tanto al público de lucha nacional. Incluso, creo que lo más destacado es que nunca fue panfletaria, no necesitó salir a gritar a los cuatro vientos su mensaje, lo hizo sobre el ring y en sus redes sociales. Hay mucho que aprender de Crashilda, demostrando nuevamente que ejecutar bien las movidas y hacer luchas con 20 mortales no lo es todo. Claro que es importante tener una buena preparación y manejar una cantidad diversa de movidas, pero si hacemos una analogía con el cine, hasta el mejor actor pierde su talento si no tiene un buen papel para interpretar.

Quise titular esto como el reportaje de The Clinic, el que fue sencillamente memorable, lamentablemente no fue compartido en su versión online, algo que habría servido mucho para rescatar lo que se hace en la lucha libre nacional. De todas formas, desde esta tribuna quise homenajear a una luchadora que, en lo personal, marcó una huella dentro de la escena nacional. Gracias Crashilda.

 

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