Soy fan de Guanchulo y de Papitas

Por David Bustamante

Una de las cosas hermosas que tiene la lucha libre, es su gran diversidad de estilos y formas. Hay luchadores que logran emocionarnos de distinta forma, de gran factura técnica como Bret Hart o Kurt Angle, luchadores que centran su estilo en su carisma y capacidad interpretativa, como The Rock, luchadores que exponen su cuerpo en pos de entretener, Mick Foley o Shane McMahon; la lista es amplia. Lamentablemente, desde hace un tiempo, muchos fans parecen olvidar esto y exigen solamente luchadores capaces de hacer movimientos de gran espectacularidad, olvidando que más allá de grandes movidas, hay más fundamentos en la lucha libre.

Resulta evidente por qué Guanchulo está en el título, pertenece a ese pequeño grupo de luchadores chilenos que aventaja considerablemente al resto, tiene una capacidad notable de controlar los sentimientos del público en sus luchas, puede hacer que lo ames u odies sin problemas. Además toda su experiencia adquirida en Japón la ha puesto en práctica en su Yeyos Dojo, los resultados son evidentes, el nivel de varios y varias de los que entrenan con él aumentó considerablemente. Sin duda Guanchulo, con XL y varios luchadores más, son de los que empujan el nivel hacía adelante en Chile.

El tema es, no todos pueden ser como Guanchulo, y no solo por capacidad o sacrificio, si no que por variedad, como lo dijimos en el primer párrafo la lucha libre tiene diversos estilos, si todos basaran su forma de luchar en lo mismo, terminaría siendo muy aburrido. Claramente esto también va acompañado del estilo de la promoción, hay luchadores que no encajan en ciertos lugares; Elias simplemente no cuajaba con NXT, con un estilo más centrado en las luchas, su personaje siempre estaba en desventaja, en cambio en el roster principal de WWE, con mucho más espacio para las promos y centrándose más en lo actoral, se ha transformado en uno de los personajes más queridos, la última vez en Chile de WWE fue uno de los más aclamados.

Nicolás Caro debutó el año pasado en RLL, es un luchador grande, potente, no tiene entre sus movidas la espectacularidad de varios de sus compañeros, sin embargo desde su primera lucha fue siempre un punto alto en los shows, siendo muy querido por el público. Papitas, como es conocido, pese a su porte lograba mostrarse como underdog, siendo dominado por sus oponentes, consiguiendo el apoyo de los fanáticos; cuando le arrebataban su casquete protector, se volvía loco y mostraba una faceta brutal, pasando a ser el controlador del combate. Era un argumento simple, pero por varios shows era lo más entretenido de RLL, que no ha sabido aprovechar el apoyo que y cariño que la gente le tiene.

La conclusión es evidente, no se trata de imponer que tipo de luchadores le deben gustar, si no evidenciar la diferencia de estilos, la lucha libre es más que solo buenos movimientos, si un luchador no es de su gusto es totalmente válido, pero entienda que un luchador al no ser 100% técnico o no tener movidas espectaculares, no lo convierte en un mal luchador.

Foto de portada cortesía El Programa Que Vale.

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