Por David Bustamante

Desde hace un tiempo se han multiplicado las escuelas de lucha, más allá de si esto es positivo o negativo, lo cierto es que no todos son conscientes de la responsabilidad que conlleva tener gente, muchas veces menor de edad, a tu cargo.

Estudie Pedagogía en Historia, por circunstancias de la vida no terminé, pero hay algo que siempre me quedó grabado en mi paso por la universidad: Ser profesor te otorga una posición de poder ante tus alumnos, esta requiere una responsabilidad total y ser conscientes de la influencia que ejerces en tus alumnos, y en consecuencia a eso actuar de manera ética. Algo que no en todas las escuelas de lucha sucede.

Ser maestro es más que solo enseñar alguna actividad determinada, hay una serie de preguntas que DEBES plantearte si quieres tener una escuela, de lo que sea no solo de lucha. ¿Cuál es el objetivo de la escuela? ¿Qué tipo de luchadores quiero formar? ¿Cuales son los valores que nos identifican como integrantes de una escuela?; son solo algunos de los elementos que tienen que estar claros al momento de iniciar clases. Esto claramente no sucede, hay muchos “maestros” que su único objetivo y norte es la mensualidad que sus alumnos pagan, he sabido de alumnos que son echados al más mínimo atraso de una cuota, sin atender razones, alumnos con bastante futuro; pero eso que importa cuando lo que quiero es dinero sonante y nada más que eso. Este tipo de gente es sin duda quien más daño hace a la lucha libre nacional.

Aclaremos un punto, no me parece mal que se gane dinero teniendo una escuela, es lógico y justo, es un trabajo que amerita una remuneración acorde al esfuerzo y responsabilidad que requiere, pero cuando es tu único norte, cuando solo te interesan los pagos y no la salud, estado y aprendizaje de tus alumnos; evidentemente no te interesa ser profesor, busca otra actividad y deja la enseñanza para quien si quiere aportar. Y este es solo alguno de los problemas, también vemos indiferencia en la salud de los alumnos, cuando se les sube al ring sin la preparación adecuada se les expone irresponsablemente. Ser profesor de alguien te pone en una situación de desigualdad, por ende si usas esta disparidad para intentar un acercamiento ante una de tus alumnas, se cataloga como abuso, simplemente lo informo por si algún “profesor” lo ignora.

No me gustaría cerrar esta columna sin dar lo que creo sería una solución, aunque sea algo utópica en la situación actual. La realidad chilena indica que solo se tomarán cartas en el asunto cuando pase algo grave, espero que no suceda nunca, pero si llega a pasar veremos la lucha libre manoseada, en boca de gente que no tiene idea de esto y que verá solo una oportunidad mediática; para mi lo correcto sería replicar, de mejor manera, el sistema de licencia de luchadores de México, que sean otorgados por escuelas certificadas, quienes no cumplan los requisitos mínimos, no pueden subirse al ring o hacer clases. Como dije, utópico, en un país con leyes que tienen nombres de personas, en su mayoría muertas, no será tema mientras no suceda nada grave.

 

 

 

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