Identidad nacional

Por David Bustamante

La identidad siempre ha sido un tema complejo dentro de los estudios sociales, más aún en Chile donde no hay un consenso sobre cuál es la identidad nacional y sus elementos distintivos. Esto se puede extrapolar a la lucha libre, donde vemos diferentes estilos, sin embargo es difícil contestar la pregunta ¿Cuál es la identidad de la escena luchística nacional?

El reciente estallido social puso en evidencia una dicotomía, ya largamente estudiada, respecto a nuestra sociedad. Chile, un país mestizo, cuya mayoría de población se constituye por la violación sistemática de los invasores españoles a las mujeres indígenas, presenta dentro de sus construcciones sociales un profundo rechazo a los símbolos de identidad que, desde su creación como país, ha intentado imponer el sector de poder. Hay una identificación europea ficticia, que no representa al ciudadano común, que claramente se siente más ligado a la identidad indígena original de esta tierra. La decapitación de diversas estatuas proclamadas a conquistadores españoles que, en un acto de justicia simbólica, fueron puestos a los pies de los monumentos mapuches, es una prueba evidente.

Esto es una muestra de que la identidad no es un elemento decorativo, en casos particulares puede aportar dentro de la fractura social de un país. Entrando en la lucha libre, en el mundo tenemos diversos estilos que forman una característica de cada país, México tiene un estilo más bien circense, donde las máscaras y los colores llamativos son parte fundamental de su escena, Japón apegado a su cultura tiene una lucha más sobria, bastante dura en lo físico, donde el espectáculo entregado sobre el ring está a la altura de un arte marcial, Estados Unidos es la cuna de la lucha que acostumbramos ver en tv, donde la expresión es tan fundamental como el físico y lo que vemos sobre el ring es basicamente una obra de teatro dentro de un marco luchístico. Ejemplos hay muchos, lo cierto es que esta identidad enriquece la cultura de lucha de cada país, la hace fácilmente reconocible y ayuda con la identificación de los fans, aporta al crecimiento de la actividad. En Chile tenemos diversos estilos, RLL dominó por largos años la escena nacional con un estilo semejante a la lucha mexicana, Clandestino tiene una herencia evidente de Japon debido a la experiencia adquirida por Guanchulo y XL en el país del otro extremo del Océano Pacifico, se puede apreciar a simple vista la influencia que tuvo WWE, WCW, incluso ROH; dentro de la idea base que compone CNL, pero ¿Se puede hablar de una identidad de lucha chilena? De momento la respuesta es no.

Es un tema complejo, la identidad se construye de manera planeada o se tiene que desarrollar de manera natural, en el caso social son ambos elementos los que entraron en juego, en el caso de la lucha libre nacional comenzar a construir de manera planeada es uno de los tantos desafíos a futuro. Hay mucha lucha libre de buena calidad, pero para consensuar una identidad que marque nuestra escena, la clave está en las escuelas. Es un tema no menor, quizás es el siguiente paso para las buenas escuelas de lucha libre nacional, pero también va ligado con no permitir que cualquiera funde una sin tener un plan o misión que vaya más allá de las mensualidades, y para velar por esto necesitamos institucionalizar la actividad, algo que de momento parece muy lejano.

 

Foto de Portada Facebook Yeyos Dojo