Por David Bustamante

Estamos ad portas de la conmemoración de un nuevo día internacional de la mujer. Los cambios de paradigmas son evidentes y no tienen señal de retroceder, algo que se ha vuelto evidente en la lucha libre, ante esto vale preguntarse ¿Cuál es el rol de los hombres ante esto?

Hacer las cosas “como hombre”, una frase nefasta muy usada en nuestra infancia para recalcar nuestras obligaciones y limitancias de género, siempre en desmedro de las mujeres. Las mujeres lloraban, los hombres no, las mujeres jugaban volleyball, los hombres fútbol, las mujeres eran débiles, los hombres fuertes. Por suerte estos dogmas tan alejados de la realidad y que generaron un daño tremendo en nuestra sociedad están disminuyendo; la lucha libre no es excepción.

Alguna vez leí una entrevista de Prima Zomer en Actitud Magazine, habla del rol de la lucha femenina y como alguien le dijo en un momento que las mujeres estaban para “mostrarse”. Nadie puede pensar eso hoy en día, y si lo piensa no tiene nada que hacer en la lucha, las mujeres han sido parte fundamental de los últimos años de la escena nacional, incluso hoy en día las principales exponentes internacionales de nuestra lucha son mujeres.

Volviendo a la pregunta inicial ¿Cuál es nuestro rol? Ninguno, básicamente hay que seguir aportando en esta lucha respetando a quien se sube al ring por su calidad y no por su género. Creo que la gran mayoría de los luchadores lo tiene claro, no tienen problemas en luchar o perder ante una luchadora, los fanáticos igual. Esa es la senda, ojalá cualquier persona que comience a ver lucha nacional se de cuenta de que acá a las mujeres se les respeta por igual, creo que todavía no se llega a eso en plenitud, pero estamos cerca.

Foto de Portada cortesía de Fabián Ortega.